IoT e impresión 3D en relación con la cultura Maker

Publicado: 13/03/2014 en Noticias TI

Prótesis, juguetes, piezas de repuesto, ropa, instrumentos musicales, comida o un coche. Cada día hay nuevas noticias referidas a la impresión 3D. En la intersección entre hardware y software libre está ocurriendo algo importante que ya ha trascendido a los medios y cada vez está más implantado. Como adelantaba en 2012 el que fuera editor de Wired, Chris Anderson, en  su libro “Makers: The new industrial revolution”  puede ser el comienzo de una nueva era: se están sentando las bases para la transición desde un modelo de producción industrial a un modelo de manufactura personal.

En mi caso, ha sido un silbato el primer objeto que he visto salir de una impresora 3D funcionando en directo. Fue en Espacio Fundación Telefónica, en el marco de las jornadas “Vivir en un mar de datos”, en un taller previo a la sesión dedicada al Internet de las cosas y la impresión 3D en relación con la cultura del  “hazlo tú mismo”.

En dicho taller escuché que la impresión 3D lleva 30 años en nuestras vidas (en la industria), pero lo importante ahora es que tiende a generalizarse, que permite crear prototipos y la producción distribuida, o que el open hardware favorece la creación de nuevos modelos de negocio. Sin duda, aún son máquinas lentas para la producción en serie, con algunos elementos costosos y en el ámbito de los materiales queda mucho por investigar pero representan toda una promesa que ya está cobrando cuerpo.

Alicia Asín, cofundadora de Libelium, afirmó en su intervención que “éste es el mejor momento de la historia para ser emprendedor” y destacó que el verdadero desencadenante  del momento revolucionario que vivimos es el Internet de las cosas por la conectividad total, que permite automatizar centrales nucleares, el riego de parques y jardines, detectar incendios forestales… y cualquier otra cosa.

Carlos Domingo, en su intervención, puso el ejemplo claro de Santander, convertida en una ciudad inteligente  gracias a los 20.000 sensores desplegados para monitorizar todo en pro de la eficiencia: la polución, el tráfico urbano, las plazas de aparcamiento libres… Y se refirió a IoT industrial como una gran oportunidad para  transformar algunos sectores y crear nuevos negocios.

Según Alicia Asín, la importancia del movimiento Makers se debe a tres factores: el conocimiento nunca ha estado tan accesible como hasta ahora; las impresoras 3D permiten enseñar una muestra del  producto y tener el feedback de la gente; y el crowdfunding  representa una nueva opción de conseguir dinero que, al ser una validación del propio mercado, garantiza los primeros clientes. Destacó que para ella el corazón de la cultura Maker  es Arduino, la plataforma que  ha propiciado el auge del hardware libre.

Por ello, David Cuartielles,  cofundador de Arduino, no podía faltar en este encuentro. Destacó que Arduino persigue democratizar el uso de la tecnología, que sea cada vez más accesible y llegue a más gente, para permitirles entender el universo digital, crear con ella, compartir sus experiencias e incorporar el feddback de otros. Puso múltiples ejemplos de uso, como el detector de amenazas sísmicas que avisa por Twitter creado por un chaval chileno.

El espíritu que subyace es un diseño con propósito universal, especial atención a la accesibilidad, que resulte económico y se pueda replicar en cualquier lugar. Junto a esta democratización de la tecnología (que ilustró con el ejemplo de prototipos de dispositivos de eHealth en el tercer mundo), Alicia Asín destacó  otros dos aspectos clave de la cultura Maker:

-Poder hacer cosas que se suponía que no podíamos, como que un grupo de ciudadanos ofrezcan en tiempo real y de forma totalmente independiente, a través de la nube,  los niveles de radiación tras una catástrofe, sin que haya instrumentalización alguna de los resultados.

-Romper límites inimaginables, como ha ocurrido con el satélite Ardusat que ha lanzado al espacio una start up con fondos de Kickstarter a través de la agencia espacial japonesa.

Juan González, responsable de innovación en BQ, explicó en su intervención cómo la creatividad de los makers permite resolver problemas y automatizar tareas, con ahorro de tiempo y dinero, y también aportar nuevo valor.

Y, si os interesa el tema, Makespace Madrid  es un espacio dedicado a la fabricación digital cuyo objetivo es facilitar el acceso a estas tecnologías a cualquier persona para que pueda llevar a cabo sus proyectos. César García, socio fundador destacó del centro que refuerza el intercambio de conocimiento y habilidades técnicas, habilita nuevas formas de producción personalizadas y sirve como trampolín para proyectos e iniciativas más complejas.

Ahora más que nunca la ventana al futuro ya es la de nuestra propia casa.

vía IoT e impresión 3D en relación con la cultura Maker | A un Clic de las TIC.

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